(VÍDEO) Cómo meditar en un minuto

Para iniciarte en la meditación de manera simpática y amable
Mònica Lapeyra Pertussini

(VÍDEO) Cómo meditar en un minuto

A menudo las indicaciones para iniciarte en la Meditación apuntan que el tiempo correcto es de 20' para las prácticas.

Empecé a meditar a los 35, movida por una parte de mí insatisfecha y a menudo ansiosa, de la mano de mi amiga Teresa Trigás, a la que agradezco enormemente esa generosidad que la caracteriza. Desde entonces, han habido épocas en las que meditar formaba parte de mi vida cotidiana, otras en las que ni me acordaba y otras en las que he sentido la necesidad de sentarme a practicar pero no he encontrado los momentos, la manera... Ya lo dicen, ya: perder el hábito de meditar es mucho más fácil que recuperarlo.

Desde mi experiencia , 20 minutos de meditación es un espacio suficiente para que "sucedan cosas": que te canses, que estés a gusto, que la mente se te vaya a pensar en la lista de la compra, que te des cuenta y la hagas regresar al presente, que pienses "madre mía qué hago yo aquí sentada sin hacer nada", que entiendas el sentido de la práctica, que te sientas en plena iluminación o te des un paseo por tus infiernos.

Mi primera práctica de meditación fue en un retiro Zen con Berta Meneses, monja filipense y maestra Zen. Berta es una mujer que ocupa un lugar importante en los ámbitos de la espiritualidad y la filosofía. Podéis verla en entrevistas junto a Claudio Naranjo, Salvador Paniker, monges budistas o filósofos de gran reputación y prestigio. Recuerdo que mi primera pregunta, desde mi necesidad de Paz Interior y Serenidad, fue: "¿cuánto me va a durar el efecto de este retiro?".

Berta me miró sonriendo: "este SÓLO es el primer paso... La práctica es diaria...". Glups... No me esperaba esa respuesta, creo que palidecí y sentí un nudo en la boca del estómago por esa noticia inesperada que cambiaba mis planes y mi planteamiento.

El lunes siguiente al retiro, recuerdo como si fuera ayer, que cuando sonó el despertador, me quedé un ratito más en la cama, en tensión ante la importante decisión que debía tomar: "este es el momento de la verdad... El momento de decidir si me comprometo con la meditación y este camino de desarrollo espiritual, o si anoto el fin de semana como una anécdota más en mi biografía, y sigo como antes...". De verdad estaba asustada, y sabiendo que era una decisión que tendría gran impacto en mi vida.

Para mí fue un esfuerzo titánico pasar un fin de semana entero sin hablar con nadie, sólo centrada en las prácticas meditativas. Desde la ignorancia, suponía que tendría una productividad al menos a medio plazo. Pero resultó que no... 

Decidí comprometerme. Durante algunos años, medité cada día por la mañana. Si un día no podía hacerlo, me sentía rara después, como si no hubiera desayunado, o no me hubiera duchado, u otro de los hábitos saludables que el organismo agradece. Fue fructífero para mí: sin duda me sentía más en paz, con más claridad mental, con más amor en mi funcionamiento diario, juzgando menos y acogiendo más. A veces sentía como, sin esperarlo, se encendía una bombilla con una respuesta nítida para algun problema profesional o para afrontar una conversación incómoda. 

Me sentía satisfecha por llevar a cabo ese compromiso comigo misma. Y aunque en realidad no cabría esperar ningún resultado concreto, yo vivía algunos cambios reales. Aunque en esta etapa de mi vida no medito cada día, ni siquiera cada semana, hay algo distinto en mi cerebro y también a nivel trascendental que aún me acompaña. 

Recomiendo la experiencia a todo el mundo. Y aunque no a todo el mundo le encaja o satisface, creo que el sólo hecho de intentarlo va a aportar algo a tu vida.  

Puedes empezar por un retiro de fin de semana, o por visitar una Shanga en una tarde para compartir 2 horas. Hay muchas propuestas en las redes sociales.

No obstante, si sólo quieres un pequeñísimo experimento o acercamiento a la experiencia de la meditación, te recomiendo mucho este vídeo. Simpático y amable. Escúchalo y sigue sus pasos para esa mini-práctica de tan solo un minuto. Y observa qué tal.

En mis prácticas de meditación aparece mi parte Perséfone, arquetipo femenino en forma de la Doncella y la Guía Interior -es un doble arquetipo- transformada en una mujer adulta, y escucho mi intución, conecto con mi parte no-lógica sino intuitiva y sabia, con los recursos construidos a partir de las dificultades que he tenido en la Vida, con mi resiliencia...

También, con presencia y silencio, aparece Hestia, la diosa de la Interioridad. La del cultivo del Fuego en todos los hogares y templos. La diosa que acompaña en la meditación y en tu silencio interior, la que cuida de los detalles en las casas y acoge a los recién llegados.

Perséfone y Hestia son dos de las diosas que identificamos y aprendemos a desarrollar en el Taller de Arquetipos Femeninos que periódicamente ofrecemos en PnlBarcelona. Otra manera de acercarte a tu  autoconocimiento y, desde ahí, caminar por el mundo con más solidez y tranquilidad. Un modelo de autoconocimiento muy potente, útil e intuitivo.

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