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¿Son todos los elefantes iguales en Botswana? Aquí-Ahora

Curiosidad, mente aventurera y Mindfulness para disfrutar de la Naturaleza
Mònica Lapeyra Pertussini

¿Son todos los elefantes iguales en Botswana? Aquí-Ahora

¿Son iguales todos los elefantes en Botswana?

Esta pregunta tan rara surge del viaje que en 1998 hice a Zimbawe, Botswana y Namíbia. 

El grupo era grande (unos 25 participantes), de diferentes singularidades y con diferentes intereses. Honestamente, a más de la mitad del grupo no les hubiera elegido para compartir viaje, pero era lo que había. No tenían ningún interés por la Naturaleza ni por los animales,  ni respeto por el resto del grupo ni por el guía que aunque muy inexperto, hacía lo que podía...

Su justificación, tal y como lo escribo, era que "costaba lo mismo este viaje que 3 semanas en Marbella en un hotel de todo-incluído". Tela marinera...

Nos desplazábamos en un camión con sus grandes letras "RUTAS DE ÁFRICA". Dormíamos en tiendas de campaña. Los paisajes que atravesábamos eran extremadamente bellos: selva, desierto, océanos, cielos, caminatas... 

Los mejores momentos para ver animales suelen ser al amanecer y al atardecer. Eso representa madrugar... con la curiosidad y la ilusión de encontrar elefantes, cebras, cocodrilos, ñús... Además del avistamiento de la fauna, coronaban el espectáculo los sonidos de las aves exóticas y el paisaje que se iba aclarando con la salida del sol.

Esta parte faunística es especialmente impresionante en el Delta del Okavango, una planície donde el río Okavango reposa al llegar y se convierte en cuna para que los animales y la vegetación crezcan esplendorosas y repletas de vida, color y energía. Uno de esos lugares en los que el plan de estar todo el día explorando y a la vez observando... oliendo... respirando... escuchando... tiene una recompensa maravillosa.

Una parte del grupo no quería madrugar. Durante el día "obligaban" al guía a modificar el itinerario en busca de los escasos supermercados de la zona para comprar bebidas alcohólicas. Por la noche, bebían (hacían ruido, no nos dejaban dormir) y por la mañana la resaca les impedía levantarse al ritmo del grupo.

Me impactó tanto aquella mujer que un día a la hora de arrancar, sin salir del saco y malhumorada, se justificaba diciendo:

¿Para qué me voy a levantar?
¿Para ver más elefantes? Igual que ayer...

Aún me produce un cortocircuito esa frase... Para ella, el tercer día de ver elefantes era ya "repetir lo mismo que el día anterior". ¿Acaso no es distinta cada jornada de una experiencia como aquella? ¿Acaso no es cada instante una vivencia distinta, que puede enriquecernos de manera diferente? La otra mitad del grupo alucinaba con esta señora. Se lo estaba perdiendo. Y nos fastidiaba a los demás.

Leí hace poco en la revista Cuerpomente:

Estar atentos es una invitación a vivir en el aquí y el ahora, cada instante, como observadores, recordando que el presente es el único instante de nuestra vida. Si vivimos con la vista puesta en el pasado y en cómo afectará a nuestro futuro, nos perdemos el presente, el único instante que realmente experimentamos.

La práctica de la meditación es una herramienta poderosa para conseguirlo, para cambiar la mente, salir del bucle mental, abordar las incertidumbres desde otra mirada, para vivir desde la calma a pesar de las situaciones que nos toca afrontar en el día a día. Meditar es una forma de amar, para el padre del mindfulness, Jon Rabat-Zinn. De amar y de amarnos.

Uno de los beneficios que nos aporta la práctica del Mindfulness o la meditación, con sus premisas básicas de una actitud curiosa o una mente de principiante es la de aprender a ver la belleza en aquellas cosas y personas que nos acompañan, ya sean cotidianas o espectaculares, como los elefantes en la selva de Botswana. 

En fin... cada cual tiene la sensibilidad que tiene, es cierto. Y es libre de sentir como siente y de pensar como piensa. Sólo que en esa ocasión, el valor del equipo era importante para que el viaje fluyera, y varias intervenciones como esa dificultaron la buena marcha del mismo.

Te deseo la capacidad de prestar atención al Aquí y al Ahora que, como he dicho muchas otras veces, se entrena. Practica Mindfulness o meditación, para que tu Vida sea más bella y atenta, para que tus viajes sean más ricos y tus relaciones, más plenas. 

Feliz viaje al presente.