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(POEMA) Tus hijos no son tus hijos, son los hijos de la Vida

Palabras de Khalil Gibran
Mònica Lapeyra Pertussini

(POEMA) Tus hijos no son tus hijos, son los hijos de la Vida

 Muchas de las personas que visitan mi consulta son padres o madres. La inmensa mayoría de las veces siento admiración cuando escucho lo que representa -en Amor, en dedicación, en tiempo, en ocuparse, en preocuparse...- tener hijos y querer "hacerlo bien".

También la inmensa mayoría de las veces, el cordón umbilical entre ambas partes, sea cual sea la edad de los hijos e hijas, no está resuelto idealmente. Suelen haber diferentes apegos, miedos, sobre-protecciones o rechazos a las mismas, que dificultan que el vínculo familiar, pueda desarrollarse de manera sana y como el apoyo que podría representar.

Los hijos crecen. Los padres se van retirando de sus vidas. Así es. Dejan de ser las piezas fundamentales para ir ocupando otros roles de acompañamiento, de respeto, en una "segunda fila" para permitir que los hijos sean libres, elijan, se equivoquen y aprendan. Para poderles escuchar cuando la Vida les confronta, cuando se derrumban, cuando se enamoran, cuando les llega el momento de ser padres y, quizás con miedo, piden ayuda, consejo. 

Yo no soy madre. Puedo hablar desde mi experiencia como hija o como terapeuta. Pero no soy madre. Por eso utilizo textos sabios de otras personas que pueden explicar todo esto mejor que yo.

Te regalo hoy este poema. Amoroso, simple, sensato. A ver qué te parece:

«Tus hijos no son tus hijos
Son hijos e hijas de la vida deseosa de sí misma.

No vienen de ti, sino a través de ti y aunque estén contigo no te pertenecen.

Puedes darles tu amor, pero no tus pensamientos,
Pues ellos tienen sus propios pensamientos.

Puedes hospedar sus cuerpos, pero no sus almas,
Porque ellas viven en la casa del mañana, que no puedes visitar ni siquiera en sueños.

Puedes esforzarte en ser como ellos, pero no procures hacerlos semejantes a ti
porque la vida no retrocede, ni se detiene en el ayer.

Tú eres el arco del cual tus hijos, como flechas vivas, son lanzados (…).
Deja que la inclinación en tu mano de arquero sea hacia la felicidad”.

Ser el arco desde el que los hijos como flechas vivas son lanzados a la Vida me parece precioso.

Y poder influir, inspirar, para que sean lanzados hacia la felicidad, todavía más. Y muy responsable, también.

No sé si eres madre o padre, pero seguro que eres hijo o hija. Te deseo que recojas el empuje y la fuerza de tus generaciones anteriores para dirigirte, quizás ya sin padres, hacia la Felicidad.