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Esto se alarga... ¿Qué hago con mi angustia?

Cuando la incertidumbre se hace menos soportable. Transitar las emociones.

Esto se alarga... ¿Qué hago con mi angustia?

Algunas personas disfrutamos al principio del confinamiento. Algunos días, incluso sentí algo parecido a la euforia, provocada por la imposibilidad de salir de casa y la necesidad impuesta de parar, algo que no consigo por mí misma, ya que soy dada a estar siempre haciendo cosas. Ese fue uno de los regalos del confinamiento, aunque hay bastantes más.

Por suerte, no he perdido a ningún familiar ni amigo, y no he perdido mi trabajo, y en mi entorno afectivo las consecuencias en salud y económicas han sido mínimas. Por eso puedo hablar de "regalos del confinamiento". Me siento afortunada, y a la vez me entristece y angustia saber que tanta gente lo está pasando mal. 

Hablo con muchas personas a lo largo de la semana en las sesiones de terapia. Y he podido ir acompañando y observando -y experimentando también en algún momento-, cómo al cabo de unas semanas, o meses, ese disfrute se fue transformando.

Por ejemplo: en angustia, soledad, ganas de huir clandestinamente, apatía, acomodamiento, gritos que de repente se sueltan y no se sabe de dónde vienen ni a qué responden, llantos, enfados, irascibilidad, miedo declarado o diversas formas de miedos ocultos que se avergüenzan de ser vistos... Esas y otras reacciones son las que aparecen también en terapia, y son las que, desde la necesidad de cada persona, vamos trabajando a través de la pantalla para conseguir un mayor bienestar, una mayor aceptación y una mejor calidad de vida emocional y mental.

Hay más causas -¡¡la Vida sigue!!-, pero muy probablemente esta pandemia es la causa de muchas de esas emociones. Y como seres humanos que somos, necesitamos herramientas para transitarlas y no quedarnos fijados en ellas. 

Por ejemplo, para la angustia, la ansiedad. Puedes probar algo así como... me angustio... tomo conciencia de esa angustia... la respiro... me doy cuenta de qué pensamientos están ligados a ella... de cómo mi cuerpo responde... Sigo. Cuál es la Intención Positiva de esa angustia,  qué recursos tengo para gestionarla, cómo lo he hecho otras veces que he sentido angustia... Seguramente, cuando haya llegado a este punto, esa angustia ya se ha diluido en gran parte, o un poquito al menos.

Todo esto, sin tener que aprender nada más. Quiero decir que la gestión de la angustia tiene bastante que ver con tomar conciencia de la misma y respirarla en calma, atendiendo al cuerpo en lugar de centrarnos en los pensamientos. Pruébalo.

Y es que el contexto en el que vivimos impacta directamente en nuestro mundo emocional.

Es comprensible: nuestro mundo se ha hecho más pequeño desde que se declaró el estado de alarma. Y de eso hace ya casi 6 meses. Mucho tiempo, y aún no nos hemos podido acostumbrar. Por suerte, nuestro organismo, nuestras emociones, se quejan con ansias de volver a la libertad anterior: para abrazarnos, para desplazarnos, para trabajar... Ojalá también con algo más de responsabilidad por el planeta y algo más de sentido de comunidad y aprendizajes sobre cómo cuidarnos entre todos.

También sabemos que existen muchos, muchísimos recursos para gestionar mejor nuestro mundo emocional. Ahora y siempre, claro. Pero... el Ahora nos está diciendo que como no nos pongamos las pilas aprendiendo resiliencia, aprendiendo a poner atención en nuestra mente para que no se dispare y genere escenarios catastróficos, lo vamos a pasar mal durante un tiempecito, porque ya vemos, esto se alarga.

Date un tiempo e invierte algo de dinero para aprender recursos y herramientas.

Busca la terapia, el o la profesional, las lecturas, el retiro, los videos de youtube, las experiencias que intuyas van a serte más útiles. y date el permiso para aprender y crecer. Seguramente, te va a ir mejor mientras dure esta crisis y estarás más preparada y menos desgastada para cuando acabe